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Consejos para dormir bien

Dormimos alrededor de 3000 horas al año, pero a pesar de ello, a muchos de nosotros nos cuesta conciliar el sueño. He aquí unos consejos.

Esclavos de nuestro trabajo

Hoy en día, el tiempo y la competencia laboral priman nuestro estilo de vida. Para afrontar todo este estrés, nuestro cuerpo se prepara para plantar cara a estas situaciones y llevarlas a cabo con éxito. Pero, ¿a qué precio?

Estar ocupado: ¿Moda o enfermedad?

Actualmente, el hecho de estar ocupado parece haberse convertido en la nueva moda. Pero, ¿nos sobra algo de tiempo para nosotros mismos?

Cómo cuidar tu memoria

¿Dónde he puesto las gafas? ¿Qué he hecho con las llaves? Son olvidos recurrentes que nos suceden con frecuencia. Si quieres mejorar tu memoria sigue estos consejos.

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martes, 10 de mayo de 2016

ESCLAVOS DE NUESTRO TRABAJO

Hoy en día, parece que el tiempo y la competencia primara nuestro estilo de vida. Además, con la situación económica tal y como está, es habitual encontrar diversas fuentes permanentes de estrés, sobretodo en nuestro ámbito laboral. Para afrontar todo este estrés, nuestro cuerpo se prepara para plantar cara a estas situaciones y llevarlas a cabo con éxito. Pero, ¿a qué precio?     


En países industrializados como el nuestro, las altas tasas de paro, la inestabilidad económica, los problemas familiares y, por si fuera poco, los laborales, han provocado que los trabajadores se encuentren afectados por estos cambios repentinos, que los llevan a enfrentar situaciones constantes de tensión.

¿Qué es el estrés laboral?

Es aquella tensión que acumulamos cuando consideramos que una situación o exigencia laboral podría estar por encima de nuestras capacidades para afrontarla. Este estrés suele darse en situaciones en las que los trabajadores muestran un claro agotamiento emocional o apatía en su trabajo. Para definir estas condiciones suele utilizarse el término burnout, que vendría a significar algo así como estar quemado o desgastado por el trabajo. Ante estas circunstancias, los empleados suelen quejarse con frecuencia, mostrarse irritables o atribuir sus errores a otra persona.

¿Cuáles son las fuentes del estrés laboral?

Dentro de los estresores laborales cabe destacar:

- Condiciones físicas del lugar de trabajo. Factores como la temperatura, el ruido o el tamaño de nuestro despacho son algunas condiciones adversas que pueden aumentar nuestra ansiedad.

- Relaciones interpesonales en el trabajo. Situaciones como la falta de respaldo personal o unas malas relaciones con los demás empleados pueden suponer una presión añadida y una fuente de estrés importante en nuestro trabajo.

- Estructura organizacional del lugar de trabajo. Las diferencias jerárquicas, el exceso de reglamentos y la falta de participación en decisiones que afectan al trabajador son algunas situaciones que pueden provocar estrés.

- El liderazgo de la organización. La manera de liderar la administración de una organización determinada puede suponer una importantísima fuente de estrés laboral. Por ejemplo, establecer metas inalcanzables a corto plazo, excesivo control y cambio de las condiciones laborales o despido de empleados pueden crear una cultura de tensión, temor y ansiedad.

- Problemas personales. Situaciones problemáticas en la familia, nuestra propia personalidad y la presencia de problemas económicos contribuyen a aumentar nuestros niveles de estrés laboral.

- Incertidumbre con la situación actual. La crisis económica en la que nos encontramos o las noticias sobre política que habitualmente nos llegan son otros factores que pueden generar una clara inseguridad y suponer, por lo tanto, una fuente de tensión.

¿Qué consecuencias puede acarrear el estrés laboral?

El estrés laboral, como ya se ha indicado, puede generar claros síntomas de ansiedad, tensión, irritabilidad y aburrimiento. Todo ello tiene una repercusión sobre nuestro organismo, pudiendo presentarse en forma de taquicardias o dolores de cabeza recurrentes.

De esta manera, es normal experimentar un deterioro sobre nuestro rendimiento laboral, llegando incluso a faltar al trabajo. Además, el estrés laboral puede generar cambios en nuestros hábitos alimenticios, generar diversas manías (morderse las uñas, tocarse en exceso el pelo, etc), un mayor consumo de alcohol o tabaco y problemas de sueño.

¿Cómo manejar este estrés?

A continuación, se plantean una serie de estrategias para realizar un mejor manejo de nuestro estrés laboral:

- Administración del tiempo. Algunas personas con la presencia de estrés trabajan mejor y de manera más eficiente. Sin embargo, a otras les afecta gravemente sobre su rendimiento laboral. Está claro que un trabajador organizado puede lograr el doble que uno desorganizado. Por ello, se considera recomendable elaborar una lista de las actividades a realizar, organizarlas por orden de prioridad y llevarlas a cabo en el momento del día en el que rendimos más y mejor. Una vez que comiences la actividad es importante no interrumpirla de ninguna manera, ya verás cómo al final te sobrará tiempo y te sentirás más satisfecho.

- Ejercicio físico. Actividades como dar un paseo, salir a correr, practicar natación o ciclismo son recomendadas por los expertos como una forma eficaz de manejar unos niveles excesivos de estrés.

- Técnicas de relajación. Las personas que aprenden a relajarse mediante ejercicios de respiración, meditación  o relajación muscular permiten desconectarse más fácilmente de sus fuentes de estrés más inmediatas.

- Apoyo social. La familia, los amigos o los compañeros de trabajo pueden suponer una salida importante del estrés. Amplia tu red de apoyo social y reducirás considerablemente el estrés diario.



lunes, 4 de abril de 2016

CONSEJOS PARA DORMIR BIEN



Pasamos casi una tercera parte de nuestra vida dormidos, lo que significa que la mayoría de nosotros duerme casi 3000 horas al año. No obstante, cada vez existen más personas con problemas para lograr conciliar el sueño.


Para muchos de nosotros, el sueño es una fuente de energía, tanto mental como física. El día que no dormimos bien nos notamos un poco atontados y conforme avanza el día puede que incluso algo irritables. ¿Qué pasaría si estas malas noches se repitieran varios días seguidos? ¿Y si se repitieran durante años?

Las personas que presentan problemas para dormir pueden sufrir a largo plazo un grave deterioro de su calidad de vida.  Algunas consecuencias de la falta de sueño pueden ser:



- Disminución de la autoestima.

- Aparición de síntomas ansiosos y depresivos.

- Deterioro de nuestras relaciones sociales.

- Falta de eficiencia y productividad en el trabajo.

- Deterioro de nuestra apariencia física.

- Aparición de problemas de salud.


Por este motivo, a continuación se presentan una serie de consejos con la finalidad de aprender hábitos saludables para nuestra higiene del sueño:

- Hacer ejercicio: El ejercicio físico diario resulta un perfecto aliado para lograr conciliar el sueño con facilidad.

- Alimentación: Será conveniente que no cenemos en exceso antes de irnos a dormir. Para ello, se recomienda una cena ligera pero que nos deje saciados. Asimismo, es aconsejable evitar las bebidas alcohólicas, los refrescos con cafeína, el café y el té.

- Desconectar de la rutina: Al menos dos horas antes de acostarse es recomendable no hacer caso al móvil ni al ordenador. De esta manera, nos aseguramos de poder desconectarnos de toda la actividad acumulada durante el día. Para ello, conviene realizar una tarea que no tenga nada que ver con nuestra vida laboral.

- Acostarse y levantarse siempre a la misma hora: De esta manera, estaremos ayudando a reajustar nuestro reloj biológico del sueño.

- Necesidades vitales: Cuando nos acostemos hay que hacerlo sin hambre, ganas de ir al baño o sed, ya que todo ello puede interrumpir nuestro descanso.

- La cama como santuario del sueño: Ver la televisión o leer un libro se puede hacer en el salón o en otro sitio, pero no en la cama. A la cama se va a dormir.

- Olvida tus preocupaciones: Como hemos visto, el momento de irse a la cama es sinónimo de descanso y tranquilidad, por lo que deja las preocupaciones para otro momento. El “hablar con la almohada” se va a acabar.

- Técnicas de relajación: Existen diversos métodos de relajación que nos ayudarán para mantener nuestros niveles de estrés a raya.



Aquí os dejo estos consejos, pero de nada servirán si no los llevas a cabo. Si tienes algunos problemas para dormir, despiértate y ponlos en práctica. De esta manera, afrontarás cada día con la energía necesaria. 



miércoles, 30 de septiembre de 2015

REDES SOCIALES, ¿USO O ABUSO?

En los tiempos que corren, raro es el que no tiene un perfil en una red social (llámese Facebook, Twitter, Whatsapp, etc.). Lo cierto es que la mayoría nos encontramos conectados a lo largo de todo el día. Un buen uso de las mismas nos aporta una gran variedad de beneficios, pero ¿realmente hacemos un buen uso?


Quién no conoce a alguien que no se pase todo el rato con el móvil en la mano, sin ser capaz de apartar la vista del mismo.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

SÍNDROME POSTVACACIONAL. DE VUELTA A LA RUTINA DIARIA.

Se entiende como síndrome postvacacional al proceso de estrés que tiene lugar una vez terminamos nuestras merecidas vacaciones y no nos queda más remedio que volver  a la rutina laboral.


Todo este estrés se produce como consecuencia de readaptarnos a las demandas que el medio ejerce sobre nosotros, como bien puede ser levantarse a una hora determinada, dirigirse a un lugar concreto o realizar tareas específicas en nuestro trabajo. Estas `nuevas’ responsabilidades generan un mayor nivel de activación (físico, conductual y cognitivo) que el que estamos acostumbrados a tener durante nuestro período vacacional, produciendo una reacción de estrés.

Cabe destacar que este estrés que experimentamos a la vuelta al trabajo es un proceso normal, siendo llevadero para la mayoría de las personas. Sin embargo, a otros les cuesta volver a adaptarse a este ritmo activo de vida, afrontándolo con menos motivación y mostrando un rendimiento más bajo de lo habitual.

CONSECUENCIAS

Toda exposición prolongada a un estrés intenso conlleva unas consecuencias a largo plazo:
  • Trastornos de ansiedad (trastorno de pánico, de estrés agudo, etc).
  • Trastornos del estado de ánimo (trastorno depresivo mayor).
  • Trastorno por consumo de sustancias.
  • Trastornos psicofisiológicos (cardiovasculares, respiratorios, etc).

CONSEJOS PARA SUPERAR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL

  • Prevenir su aparición: Como mejor opción, lo ideal será trabajar en una actividad que sea de nuestro agrado y disfrutar de unas vacaciones relajantes.
  • Organizar la vuelta al trabajo: En muchas ocasiones se nos echa el tiempo encima y sin darnos cuenta, ya toca volver al trabajo. Para evitar esta desagradable situación, conviene tomarse un par de días antes del regreso laboral para poner todas las cosas en marcha.
  • ¿Trabajo? Sí, pero poco a poco: Organizar los horarios de trabajo y clasificar las tareas a realizar en función de su importancia y su dificultad nos facilitará una correcta adaptación.
  • La importancia de dormir: Es necesario respetar nuestras horas de sueño con la finalidad de evitar síntomas de ansiedad, cansancio y fatiga. Para ello, lo recomendable es dormir 8 horas y evitar las siestas (aunque nos cueste), al menos los primeros días.
  • Hacer ejercicio: El deporte se postula como una de las alternativas más eficaces a la hora de liberar todo el estrés acumulado durante la jornada laboral.
  • Controlar el consumo de alcohol y cafeína: El consumo de estas sustancias genera síntomas típicos (depresivos y ansiógenos) del síndrome postvacacional.
  • Dedicar tiempo al ocio: El día tiene 24 horas, así que no dediques todo el tiempo al trabajo. Saca un tiempo para ti mismo y para aquellas actividades con las que más disfrutas.
  • Ser realista y positivo: El estrés que nos produce una situación determinada depende de las consecuencias que anticipamos, sin embargo a veces exageramos las consecuencias negativas.



Álvaro Herrero Vadillo

lunes, 13 de abril de 2015

CÓMO CUIDAR TU MEMORIA


¿Dónde he puesto las gafas? ¿Qué he hecho con las llaves? Tengo la sensación de que se me olvida algo…


Todas estas son situaciones que se pueden dar a lo largo de un mismo día y que, de hecho, nos ocurren a todos, sin distinciones entre sexo, raza o edad. Por este motivo, los pequeños olvidos cotidianos que podemos sufrir no van a ser el tema a tratar en este artículo,
ya que estos no suponen un problema muy grande para realizar con normalidad nuestra actividad diaria. El verdadero problema reside en el aumento de la frecuencia con la que estos olvidos se den, ya que si éstos se producen de manera recurrente, pueden llegar a limitar algunos de los aspectos de nuestra vida.

Como ya sabemos, la memoria es un proceso cognitivo mediante el cual somos capaces de recordar información reciente o del pasado y que además resulta fundamental para aprender información nueva. Para una mejor comprensión, dividiremos la memoria en:

- Implícita: Recuerdos inconscientes en los que se basan nuestros hábitos. Ej: Atarse los cordones, montar en bicicleta, etc. No es necesario que pensemos de manera consciente sobre cómo realizar este tipo de actividades para poder llevarlas a cabo.

- Explícita: Recuerdos conscientes sobre nuestro conocimiento del mundo y nuestras experiencias previas. Ej: Recordar la hora de una cita o un hecho que sucedió hace años. Cuando hablamos de olvidos, normalmente nos referimos a ésta.


Como es normal, a medida que pasan los años y envejecemos, podemos presentar más dificultades para aprender nuevas tareas o necesitar más tiempo para recordar una información aprendida. No obstante, el hecho de que envejezcamos no implica que se produzca una pérdida de memoria significativa, siempre que no haya enfermedades involucradas.


De esta manera, podríamos entender la memoria como un arte en el cual vamos perfeccionando nuestra técnica a medida que la ponemos en práctica. Pero si no la ejercitamos con cierta frecuencia, ésta se verá deteriorada a una velocidad endiablada.

Por eso mismo, a continuación os proponemos algunos consejos con los que entrenar vuestra memoria y así frenar su deterioro:

- Realizar asociaciones de ideas: Se trata de relacionar una imagen, foto o figura con un momento determinado que hayamos vivido. De esta manera, ayudaremos a focalizar y mantener nuestra atención.

- Estudiar idiomas: Mantenerse intelectualmente activo resulta bastante eficaz para evitar futuras pérdidas de memoria.

- Lectura: Dedicar un tiempo a leer un libro, una revista o el periódico puede resultar muy útil, sobre todo si se comenta lo que se ha leído para recordarlo.

- Realizar tareas que desafíen nuestro intelecto, como por ejemplo crucigramas, autodefinidos, sudokus o pequeños cálculos.

- Dormir suficiente y de manera adecuada: Se considera un proceso de vital importancia para consolidar los recuerdos y evitar el olvido de determinados materiales.

- Hacer ejercicio: Algunos estudios indican que está asociado a un mejor mantenimiento de la memoria espacial.

- Relacionarse con los demás: Tener amigos y disponer de una red social amplia ha demostrado ser un factor asociado a una mejor memoria.

Ya tienes algunos consejos, ahora depende de ti cómo los combines e insertes en tu vida cotidiana. Recuerda, ¡con poco esfuerzo puedes poner a tu memoria en un gran estado de forma y así evitar un deterioro precoz de la misma! Seguro que en el futuro lo agradecerás.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

ESTAR OCUPADO, ¿MODA O ENFERMEDAD?

Hoy en día, el hecho de estar ocupado parece haberse convertido en la nueva moda. Es como si por estar ocupado durante más tiempo se fuera más respetable o importante que el resto. 



Cada día, respondemos a cientos y cientos de mensajes de Whatsapp, actualizamos constantemente nuestros perfiles en las redes sociales, nos pegamos durante horas a la pantalla del ordenador o de la televisión, vamos corriendo al trabajo (si es que se tiene), le dedicamos más horas de las que realmente nos pagan… ¡por favor! Parece como que al estar ocupados aprovecháramos mejor el tiempo, y hablando de tiempo, ¿no os sobra un poco para estar solos con vosotros mismos?


Por supuesto que existe una gran variedad de motivos que implican estar ocupados en una tarea determinada. Actualmente, la mayoría de estos motivos están íntimamente relacionados con dos temáticas fundamentales en nuestras vidas, como son la familia y el trabajo. Pero, además de estos, en la sociedad actual existe un motivo, de igual o mayor importancia, que nos empuja a todos a estar ocupados: el miedo a la soledad.


Como es obvio, a nadie le gusta estar solo. Si estuviéramos solos no tendríamos vida social, disminuiría nuestra motivación, presentaríamos una baja autoestima y poco a poco irían desapareciendo nuestras ganas de vivir. Por ello, en este artículo no se recomienda llevar una vida plagada de soledad, sino todo lo contrario, presentar una vida activa y acorde con nuestras necesidades. Y es en este punto en el que es recomendable hacer una distinción entre nuestras necesidades y nuestras obligaciones.


Todo ser humano necesita, de vez en cuando, estar solo y dedicarse tiempo a sí mismo con la finalidad de lograr abstraerse de las obligaciones diarias y ocuparse de ser feliz. Es cierto. Haced la prueba. Apagad vuestro móvil durante más de 5 minutos, comed sin encender la televisión o pasad un día sin acceder a internet. Comprobaréis que si no os pasáis todo el tiempo ocupados no pasa absolutamente nada. Además, durante este tiempo de descanso podréis dedicaros un poco de tiempo a vosotros mismos. De esta manera, podremos apreciar los beneficios de permanecer durante un tiempo dentro de un clima de soledad y tranquilidad.


No obstante, todo esto no es tarea fácil, ya que como antes se ha comentado, existen una serie de miedos y dificultades que no nos permiten disfrutar de la soledad en toda su plenitud. A continuación, se os presentan algunos consejos para lograr desconectar y afrontar de manera adecuada la soledad.


- ¿Tecnología? ¿Qué es eso? En los tiempos que corren nos hemos habituado a vivir agarrados de la mano de la tecnología, pero no siempre esto es necesario. ¿Recuerdas cuando se escribían cartas? ¿cuando se realizaban reuniones sociales en persona? ¿y cuando las noticias venían en un trozo de papel? Aunque todo esto suene un poco anticuado, podría ser conveniente que en ocasiones intentáramos olvidarnos de tanta tecnología y prestar más atención a lo que realmente ocurre a nuestro alrededor.


- ¿Cuáles son tus hobbies? Seguro que existen miles de actividades que te gustan llevar a cabo pero que por falta de tiempo o cansancio no sueles realizarlas. Algunos pasatiempos como la lectura, el deporte o incluso la cocina pueden ayudar muchísimo al afrontamiento del miedo a la soledad. Es el momento de encontrar un hueco a estas ansiadas tareas.


-¿Algún proyecto en mente? La soledad sirve de motivación a la hora de innovar. Seguro que existe un proyecto en el que merezca la pena involucrarse y conocerse a uno mismo. ¿Quién sabe? Quizás de esta manera encuentres tu verdadera vocación en la vida.


Como conclusión, me gustaría recalcar que la soledad no consiste en vivir aislado de todos las 24 horas del día, sino en aprender a contrarrestar toda la estimulación que a diario nos rodea y lograr estar a gusto con uno mismo. Si consigues dedicarte un tiempo privilegiado a ti y sólo a ti, equilibrarás la actividad y la tensión acumuladas el resto del día.


martes, 25 de noviembre de 2014

EL DEPORTE, UNA SOLUCIÓN AL ESTRÉS

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que alrededor de 450 millones de personas en el mundo sufren enfermedades relacionadas con el estrés.




Podríamos definir el estrés no como una enfermedad, sino como una respuesta individual que nuestro organismo lleva a cabo ante cualquier estimulación externa apreciada como amenazante. Así, la fuente de estrés puede variar según la persona, ya que no todos reaccionamos del mismo modo ante las mismas situaciones.

De esta manera, resulta de vital importancia preparar a nuestro organismo para afrontar de forma correcta estas situaciones cotidianas de estrés. Pero, ¿cómo hacerlo?


Llegados a este punto, podemos destacar el ejercicio físico. Es una buena actividad para disminuir nuestros elevados niveles de estrés y además, podremos beneficiarnos de sus múltiples ventajas paralelas, como evitar el padecimiento de enfermedades crónicas, optimizar nuestra forma muscular y articulatoria, y mejorar nuestro bienestar psicológico.

Así, al hacer ejercicio físico, nuestro organismo libera endorfinas, que son unas hormonas que tienen un efecto analgésico natural sobre nuestro organismo, facilitando una placentera sensación de bienestar. Estos niveles de endorfina se mantienen elevados días después de haber realizado el ejercicio físico, repercutiendo de manera positiva sobre nuestro humor y nuestra autoestima. Además, de esta manera podremos realizar un mejor control del peso de nuestro cuerpo, lo cual reforzará la aparición de estas consecuencias positivas.


Cualquier actividad física que realicemos puede ayudarnos a reducir nuestros niveles de estrés. No es necesario que sean ejercicios físicos muy intensos, simplemente el hecho de pasear a diferentes ritmos de velocidad puede beneficiarnos en este aspecto. Además, hacer ejercicio no tiene por qué ser monótono, puede ser divertido y entretenido. Para ello, elige actividades que sean de tu gusto y agrado. De esta manera, te lo pasará bien y mejorarás tu salud en general.


No suena nada mal, ¿verdad?. Puedes obtener una gran variedad de beneficios realizando ejercicio físico durante tan sólo 30 minutos al día. Recuerda, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

9 RAZONES PARA SONREIR

A priori, pensarás que no existen muchas diferencias entre una sonrisa de verdad y una falsa, pero sí que las hay. Al ofrecer nuestra mejor sonrisa verdadera, estamos poniendo en acción de manera involuntaria una gran cantidad de músculos de la boca y los ojos y, además, nos estamos beneficiando de una amplia variedad de ventajas:

1. ES FALSO QUE PRODUCE MÁS ARRUGAS
“No es cierto que quien sonría más tendrá más arrugas que quien no lo haga”, afirma Gloria Martínez Ayala, psicóloga. Explica que, durante la sonrisa genuina, se contraen entre 12 y 15 músculos faciales de los ojos y de la boca, por lo que la piel está “más tonificada” y su aspecto general “es mejor”.

2. RELAJA Y DESESTRESA
Según el psicólogo Antoni Martínez, al sonreír nos encontramos “mejor”. Esto ocurre porque esta expresión facial, entre otras cosas, reduce el cortisol u hormona del estrés.

3. ABRE LOS CANALES DE COMUNICACIÓN CON LOS DEMÁS

Una de las cualidades más llamativas que tiene la sonrisa es que actúa como pegamento social. “Abre los canales de comunicación con otras personas y hace que nos sintamos mucho más cómodos y abiertos”, detalla Antoni.


4. NOS HACE MÁS ATRACTIVOS PARA OTROS
“Además, la gente que sonríe nos resulta más atractiva”, añade Antoni. Gloria incide también en que “una expresión sonriente siempre se valora a nivel social y cultural”.


5. SUBE LA AUTOESTIMA
La sonrisa ayuda a que uno mismo se vea mejor. Para comprobarlo, Antoni propone sonreír frente a un espejo: “Al principio se hace raro, pero pasados uno o dos minutos, conectamos con nosotros mismos”.

6. AUMENTA LA FELICIDAD Y LA DURACIÓN DE LA VIDA
Esta expresión también genera neurotransmisores como la dopamina, que tienen un efecto positivo sobre nuestro estado de ánimo, según indica Gloria. La sonrisa libera endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. “Cuando sonreímos, el cerebro interpreta que estás contento y libera sustancias capaces de alegrarte, como demuestra una gran recopilación de estudios”, justifica Antoni.

7. CALMA EL DOLOR
Otro de sus efectos más importantes es el “analgésico”, tal como resalta Gloria. “Hay estudios y ensayos hechos en pacientes con enfermedades crónicas que avalan que el dolor disminuye con la sonrisa”, explica.


8. ACTIVA LA CIRCULACIÓN Y ELEVA EL RITMO CARDÍACO
“Al reír a carcajadas se activan los músculos del cuerpo, como el abdomen o el costado”, comenta Gloria. Asimismo, afirma que se “agita” el ritmo cardíaco y se “activa” la circulación.


9. PUEDE LUBRICAR LOS OJOS Y AYUDAR A LA DIGESTIÓN
La risa también puede tener más efectos positivos, siempre vinculados a su expresividad. “A veces, al reír a carcajadas, lloramos y se lubrican los ojos”, pone como ejemplo Gloria.
“Algunos expertos señalan que, con el masaje interno que se produce, se ayuda a la digestión”, agrega la psicóloga.




Ya tienes nueve motivos... ahora depende de ti ofrecerle tu mejor sonrisa al día. ¡SONRÍE!